Hola amigos!
¿Qué tal va todo? Yo estoy aquí, aburridillo porque mi dueña está de exámenes y claro, no puede jugar conmigo... De todas formas, ayer fue una excepción, pues la Luna se puso roja roja porque hubo eclipse. Mi dueña se fue al campo a verlo y.... ME LLEVÓ CON ELLA mawiiiiiiiiiiiiii!!! Fue una aventura muy divertida!!
Todo empezó por la tarde. Ya habíamos visto la noticia en Internet algunos días antes. Mi dueña me dijo que iba a descansar de sus estudios y que lo iba a ir a ver... Me tuvo que notar la cara de aburrido, porque cuál fue mi sorpresa cuando me dijo que si quería ir con ella a verlo. Yo me puse como un loco de contento, pues pocas veces son las que salgo de casa, y más aún para ver algo tan inusual y chuli. Total, que hizo unos bocatas, me metió en una bolsa con los bocatas y para allá que fuimos (la pena fue que el Bigotes no pudo venir...).
Fuimos por la calle viendo muchas cosas, mucha gente sacando de pasear a sus perros, muchos niños jugando, muchos coches... Incluso vimos un conejo marrón tan grandote como yo!!
Cuando llegamos, aún era casi de día. Nos tuvimos que subir a un cerro muy alto para verlo mejor. Yo de mientras, me entretenía con las pajas y hierbas del campo. Poco a poco, comenzó a anochecer. A mí me entró un poco de miedo, porque si ya de por sí la oscuridad no me gusta mucho, estar alejado de mi casita tan protectora y estar en el medio del campo, me gusta menos; así que yo de mientras me quedé metidito en mi bolsa junto con mi dueña.
Tras estar esperando bastante tiempo, de repente la Luna apareció. La verdad que era muy chuli, con un color anaranjado que yo no había visto nunca. Poco a poco, fue pasando el eclipse y cobrando su color blanco natural. Así de bonita estaba la Luna en el cielo:
Después de estar un rato viendo lo bonita que estaba la Luna, llegó el momento más esperado de la noche: La hora de comer!! Mi dueña por fin me dejó sacar los bocatas que había hecho, uno de atún con pimientos y otro de lomo, y para beber, Fanta de naranja (sí, parece que nos pusimos de acuerdo con la Luna).
Todavía podía apreciarse el eclipse, por lo que pudimos seguir viendo este precioso espectáculo mientras terminábamos con los bocatas, pero ya más lejos y casi ni se podía apreciar; pero aún así, fue un bonito acompañamiento a nuestra cena.
Una vez acabada la cena y después de recoger todo muy bien (no hay que dejar basura en el campo), mi dueña me dejó jugar entre la hierba y con las florecillas, pero sin alejarme mucho (además que yo tampoco me quería ir muy lejos, ya imaginaréis por qué...). De todas formas, fue algo divertido, y más para mí que no suelo salir mucho de casa...
Tras esto (y pese a mis protestas), tocó volver a casa. Era ya muy tarde, y más para un conejote chiquitín como yo que necesita descansar; sin olvidar que tantas emociones duras para mí, me dejaron muy cansado. Así que volví a mi bolsa calentita, donde por desgracia me quedé medio dormido, pues estaba muy agustito. Me perdí el viaje de vuelta, aunque mi dueña me dijo que a esas horas en la calle ya no hay nada y que es muy peligrosa. Desperté ya esta mañana, en mi camita arropadito junto a mi dueña, recordando la noche mágica que había vivido...