¡¡¡Ma-ma-ma-wiwiwí!!! ¡Tengo nuevos amiguitos! Resulta que el novio de mi dueña, ese tipo que huele mal y que a veces se queda a dormir conmigo, ¡ha traído una parejotota de ososotes! El oso papi es muy grandote, mide muchisísimo; su hijito es más pequeñito...
Vino esta mañana pronto, yo todavía andaba durmiendo cuando sonó el timbre de la puerta y fue mi ama a abrir. Sólo escuché gritos y risas, y de repente vino mi ama a la habitación con el osote y su hijo. A mí al principio me daban miedo, pues aunque soy muy sociable, estaba un poco de asustado por cómo iban a ser... Sus nombres son Armando y Pablo respectivamente, y al rato fuí a darles la bienvenida, pues ellos tenían más miedo que yo... Y es normal, puesto que ellos al fin y al cabo son los nuevos, en una casa que no conocen, lejos de su antiguo hogar y de sus antiguos amiguitos...
Me contaron que habían vivido en muchos sitios, con muchos más animalitos: Monos, tigres, elefantes... y más osotes. También me dijeron que les cambiaron varias veces de hogar, de caja en caja, hasta instalarse finalmente con todos los osotes que nadie había querido. También me contaron, que por la mañana, alguien (el novio apestoso de mi ama) les había cojido, les puso en una cinta que andaba sóla, les pasaron por una máquina que pitaba y salieron a la calle... Fueron por una carretera con coches que pasaban rápido, y llegaron al portal, montaron en un aparato que subía y... bueno, el resto ya os lo he dicho antes...
Luego, comí tarta que sobró, porque el pesado compró tarta (yo creo que es para conmemorar que hace un año que vino por primera vez a casa, pero no sé porqué fue en verdad, tanto no alcanzo a conocer...). Estaba muy rica, era de fresa. Eso sí, creo que peso unos gramillos más, tendré que bajarlo...
Y bueno, al final Armando y Pablo por el día están aquí conmigo, pero por la noche duermen en el suelo porque no entran en la cama, somos tantos ya... (¡y espero que los amiguitos crezcan!). El novio de mi ama les ha hecho una cama con una toalla, y duermen juntitos y bien abrigaditos.
Y esa es la historia de Armando y Pablo, cómo han venido hoy a casa y cómo se van a quedar. Buenas noches a todos, el conejote se va a la piltra, que ya es tarde...
Nota, ya me haré una foto con los dos para que veáis lo grandototes que son.