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12 dic 2011

Habitación nueva, nuevas aventuras.

Esta semana, aprovechando que ha habido más días festivos que de trabajar, mi dueña y yo hemos estado de mudanza. No, no nos vamos de nuestro querido piso en Salamanca donde tantas aventuras he narrado ya. Bueno, a medias, pues aunque seguimos en el mismo piso, no en la misma habitación.

Todo empezó la semana pasada, antes del puente. La dueña del piso vino a cobrar el mes y a enseñar la habitación que queda libre a una chica. Mi ama, pensó que por qué (teniendo una habitación más grande, con balcón y con vistas a la calle) no éramos nosotros los que disfrutáramos de ella; por lo que le pidió permiso a la casera para mudarnos allí (pagando un poquito más, eso sí).

Tras el visto bueno, vino corriendo a contarme la noticia. A mí al principio no me gustaba la idea, pues esta habitación (aunque más pequeña y con peores vistas), era donde tantas aventuras había corrido ya y me daba un poquito de pena irme. Al final (y tras ir a ver la nueva habitación), me acabó convenciendo, sobre todo porque allí Henry y yo íbamos a tener más sitio para jugar, ibamos a poder disfrutar del sol y las vistas de toda la calle eran mucho mejores.

De esta forma, nos dispusimos para la mudanza. Llevamos libros, ropa, la papelera, el contenido de los cajones y armarios... Parece que no, pero costaba mucho menos ir cargado con las cosas que luego colocarlas, pues no sabíamos donde meterlo todo. Una vez guardado todo, llevamos a Henry y a mis amigos Hello Kitty, Armando y Pablo. ¡La mudanza estaba hecha! Tras mirar por última vez la antigua habitación (vacía y con sensación de que era más grande), nos despedimos de ella; era hora de disfrutar y de descansar de tan duro trabajo, así que nos metimos una buena merendola.

Y ya estamos del todo instalados en esta nueva habitacíon. Ahora, ya puedo disfrutar de todo el espacio que hay para jugar, meterme debajo de una cama más grandota y coger pelusotas (aunque luego me toque ducharme). Lo que más me gusta, es que ahora puedo asomarme a la ventana a disfrutar de los rayos de sol invernales de algunos mediodías (aunque en Salamanca, pocas veces puedo disfrutar de un clima cálido). Espero que al igual que la otra, esta habitación me traiga muchas nuevas aventuras, y que vosotros, podáis leerlas. Mawiiiiis para todos!