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28 nov 2011

En la cocina.

Ayer mi dueña me trajo una gran sorpresa. Sabiendo cómo soy yo de golosón, vino con una deliciosa tarta. Claro que... No todo era tan fácil como parecía al principio.

Nada más saber la noticia, corrí hacia la nevera buscando mi delicioso postre. Huevos, mantequilla, carne, leche, fruta, ketchup... Mi tarta no estaba. Claro que... ¡bien podría tratarse de una tarta helada! Croquetas, pescado, pizzas, helados... Nada, la tarta no estaba. Andaba yo ya ofuscado por la broma que me había gastado mi ama, cuando ésta llegó. Resulta que sí, había, pero con condiciones. No venía hecha, sino que la teníamos que hacer nosotros.

Así pues, preparamos los ingredientes, abrimos la caja para hacer la tarta, preparamos los platos y recipientes necesarios y nos pusimos manos a la obra. Los primeros pasos eran peligrosos para un conejote torpe como yo, por lo que mi dueña no me dejó meter las manos en estas cositas. Había que poner el fuego o utilizar la batidora (con esas cuchillas tan afiladas y peligrosas que tiene). Una vez pasó ésto, yo me encargué de expandir la base de la tarta, de preparar y echar la crema y polvorear la cubierta. Claro está, que un conejote tan golosón como yo se pasaba todo el rato metiendo las maninas para ver a qué sabia todo, por lo que me llevé más de una regañina por parte de mi ama. Una vez terminada la tarta, quedó una cosita así:


¿Tiene buena pinta eh? Recogimos los utensilios utilizados y recogimos los ingredientes que sobraron, y por la noche, nos la comimos. No no nos duró ni dos minutos (a mí aún menos). ¡Qué rica estaba! Se ve que todo el esfuerzo que derroché en prepararla, multiplicó luego su sabor.


Luego cómo no y para hacer la digestión, pusimos una peli. Vimos la de "Tiana y el Sapo", y como no era muy tarde, la de "Enredados", pelis de dibus que tanto me gustan. Al final como se hizo tarde, nos fuimos a dormir, aún con el regustillo a tarta en nuestros paladares.

16 may 2011

El cumple de mi dueña!!

Hoy es el cumple de mi dueña mamamamawiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiwiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!! Es un día muy muy muy feliz para ella, así que mejor que decirle por aquí todo lo que la quiero!! Cuando nos despertamos hoy por la mañana la canté el cumpleaños feliz (aunque los vecinos se quejaban porque claro, me emociono mucho y se oye en todo el piso). Luego la tiré de las orejas, pero tuve que parar porque soy un poco burro (o eso dice ella) y parece ser que le hacía algo de daño...

Cuando ha vuelto de clase, ha traído una gran tarde de chocolate para celebrar su aniversario, tarta que no nos ha durado nada, y luego hemos estado jugando un ratito. Mirad qué pinta más buena tenía la tarta, no digáis que no os apetece un trozo:


Y bueno, ya se acaba su día especial, así que espero que se lo haya pasado muy muy bien requetebién y que aproveche sus últimas horitas, que hasta dentro de mucho no vuelve este día. Los osotes, Hello Kitty, Henry y todos te queremos mucho y me han ayudado a hacer nuestro regalo (lo que pasa es que no entrábamos todos):


¡MUCHAS FELICIDADES!

30 oct 2010

Armando y Pablo, los osotes.

¡¡¡Ma-ma-ma-wiwiwí!!! ¡Tengo nuevos amiguitos! Resulta que el novio de mi dueña, ese tipo que huele mal y que a veces se queda a dormir conmigo, ¡ha traído una parejotota de ososotes! El oso papi es muy grandote, mide muchisísimo; su hijito es más pequeñito...

Vino esta mañana pronto, yo todavía andaba durmiendo cuando sonó el timbre de la puerta y fue mi ama a abrir. Sólo escuché gritos y risas, y de repente vino mi ama a la habitación con el osote y su hijo. A mí al principio me daban miedo, pues aunque soy muy sociable, estaba un poco de asustado por cómo iban a ser... Sus nombres son Armando y Pablo respectivamente, y al rato fuí a darles la bienvenida, pues ellos tenían más miedo que yo... Y es normal, puesto que ellos al fin y al cabo son los nuevos, en una casa que no conocen, lejos de su antiguo hogar y de sus antiguos amiguitos...

Me contaron que habían vivido en muchos sitios, con muchos más animalitos: Monos, tigres, elefantes... y más osotes. También me dijeron que les cambiaron varias veces de hogar, de caja en caja, hasta instalarse finalmente con todos los osotes que nadie había querido. También me contaron, que por la mañana, alguien (el novio apestoso de mi ama) les había cojido, les puso en una cinta que andaba sóla, les pasaron por una máquina que pitaba y salieron a la calle... Fueron por una carretera con coches que pasaban rápido, y llegaron al portal, montaron en un aparato que subía y... bueno, el resto ya os lo he dicho antes...

Luego, comí tarta que sobró, porque el pesado compró tarta (yo creo que es para conmemorar que hace un año que vino por primera vez a casa, pero no sé porqué fue en verdad, tanto no alcanzo a conocer...). Estaba muy rica, era de fresa. Eso sí, creo que peso unos gramillos más, tendré que bajarlo...

Y bueno, al final Armando y Pablo por el día están aquí conmigo, pero por la noche duermen en el suelo porque no entran en la cama, somos tantos ya... (¡y espero que los amiguitos crezcan!). El novio de mi ama les ha hecho una cama con una toalla, y duermen juntitos y bien abrigaditos.

Y esa es la historia de Armando y Pablo, cómo han venido hoy a casa y cómo se van a quedar. Buenas noches a todos, el conejote se va a la piltra, que ya es tarde...

Nota, ya me haré una foto con los dos para que veáis lo grandototes que son.